El Skype sin espuma

El Skype sin espuma

Mientras el pintor pinta dos paredes del consultorio

Hasta la pared podría ser una ventana electrónica, si la miro bien, encuentro una descomposición de píxeles en rostros humanos. Todo el tiempo estamos mirando pantallas, la televisión, el celular, incluso carteles luminosos de la calle. Pero un libro físico tiene el peso sagrado de los tiempos bíblicos. Al leerlo se genera una especie de templo, como si el libro fuera un dios y nuestra lectura, un rezo. Creemos que todo lo que está escrito en un libro, es lo suficientemente importante como para que haya sido publicado. Al libro queremos olerlo, tocarlo, guardarlo debajo de la almohada, le digo al pintor. Yo podría escribir sobre la pared y pedirte que la vuelvas a cubrir una y otra vez para jugar a la pizarra mágica. Espero el día en el que los Ebooks tengan aroma a frutilla.

Primero fue la televisión, después el celular, la Tablet, los aparatos de la ciencia. Nebulizadores, máquinas para hacer diálisis, tomógrafos, licuadoras y computadoras. El fax, los teléfonos de Entel para románticos. Grupos terapéuticos de Whatsapp. Aplicaciones para encontrarse y modos de camuflarse en la red. Kindle para novelas fantasmas. La suma de ceros y de unos que tejen redes sobre el océano del tiempo. Toda esta maquinaria fluye más rápido que los prejuicios, que en un CPU no se puede leer ficción, que un pintor puede llegar a cualquier hora.

En la computadora me distraigo, googleo, entro a Face, me dice el pintor. Tenemos instalado en nuestra cabeza que eso es sinónimo de vagancia, le digo y caen unos gotones de pintura sobre el piso. Pero quien pierde tiempo lo hace sin necesidad de usar las redes sociales. De hecho vos me hiciste perder casi un mes postergando tu ansiada visita sin una pizca de informática. Los que estamos todo el tiempo produciendo, entrar a Instagram mientras se lee una novela en Kindle puede significar abrir las fronteras del conocimiento. Comentar con un amigo en el Messenger algo de lo que uno acaba de enterarse  o investigar en Google todas las novelas en español escritas con el mismo título. También puede ser un atajo fácil para encontrar otra lectura o imagen si el libro resulta aburrido y en ese caso el desvío es para celebrar. Ya no funciona el paradigma de empezar un libro y terminarlo aunque no se lo merezca, sino que cada vez más los contenidos tienen que ser capaces de atraparnos en un instante. Una exigencia de efectividad, por la que yo te estaría binariamente agradecida. ¿Pero vos escribiste una novela que no está en ninguna parte? , me inquiere, pinta y seca, vuelve a pintar, se va a tomar unos mates con el encargado. ¿Dónde está la mancha de humedad? , le digo,  ¿Pensás que desapareció porque la tapaste? Estamos acostumbrados a otra materialidad. Queremos tener cosas físicas, pero los números y las computadoras no son brujas y duendes que funcionan adentro de una caja, los píxeles son tan materiales como los pinceles pero ocupan menos espacio. ¿Cuántas escaleras y tambores tenes guardados en tu galpón? El pintor se muerde el labio y hunde el dedo en el globo. Cuando nos morimos, dejamos una cantidad de objetos inútiles, un gesto bastante egoísta para los que vienen después y no saben qué hacer con toda la basura y árboles que talamos por nuestros caprichos. Hasta el miedoso o el indeciso  con la tecnología se vuelve más práctico. Puede conservar miles de libros en uno solo, transportarlo a cualquier lugar, compartirlo con un amigo que vive en China o a la vuelta de casa y tener a Sartre al lado de Harry Potter. El escritor depende mucho menos del amiguismo entre editores y libreros y el gusto quizás sea un poco más democrático. ¿Sabías que los autores tardamos al menos dos años en escribir una novela  por la que recibiremos en el mejor de los casos sólo un 10 % de lo recaudado? ¿Y qué te parece que algunos escritores dicen que escriben por amor al arte y que no les importa si incluso no reciben ni ese 10 %? No les creo, yo no trabajo gratis, me dice. La tecnología acerca las fronteras entre países o entre deseos. Los deseos son como amantes que no quieren estar separados. El deseo de analizarse o hacer un taller literario puede no excluirse con el de viajar o vivir en otro lugar. Podés usar Skype y todo lo demás es lo mismo: lo más importante es la palabra, le digo. Por supuesto, me contesta, con baja espuma y agua fría es mejor.

 

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I make a difference from image consulting because I connect your external image with the internal one. Clothes and Fashion is not just a superficial thing but this surface is related with your stories and wishes.

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