La ropa y los libros: objetos de deseo, compulsión, intercambio

 

 

Los objetos de una casa se mueven. Nosotras los movemos o no. Digo “se mueven” porque el movimiento a veces se da de forma más o menos inconciente, automática o sin reflexionar en qué sentido de nuestra narrativa personal se ubica. Simplemente corremos esto acá y esto allá. Aquello se va, no lo quiero ver más o ya no lo uso. Los recuerdos, quedan por las dudas o son eliminados.

Frente a la pregunta acerca de qué hacer con estos objetos, hay varias alternativas. Mi propuesta es “seguirles la pista”, hacer una lectura de los objetos que nos rodean. Qué es hacer una “lectura”? Entender, poner en relación un objeto con otro. Prestarles atención, extraer “la piedra de la locura” como escribió Alejandra Pizarnik, extraer lo que existe en ellos. Que lejos está de ser nimio o estrictamente racional para los que tenemos atracción por los “cosos” y las “cosas”. O bien, que en lo indiferente está lo importante.

Hoy ya estamos en 2017 y estoy inmersa en el movimiento de los objetos que la lógica del 2016 imprimió. No necesariamente el ciclo de los objetos coincide con el calendario, pero de alguna forma están asociados.

A cuáles objetos me refiero hoy? Ropa y libros. Incluidos en el conjunto mayor de los objetos que habitan una casa. Qué tienen en común, la ropa y los libros?

Según observo,

  • generan júbilo cuando son nuevos y aprehensión o rechazo cuando son viejos
  • son objetos de deseo para muchas personas
  • se regalan
  • una vez usados, pasan a tener otro sentido, a veces “pierden una primera capa de magia”
  • cambian de lugar, de acuerdo a subvariables como las estaciones, las contingencias de una casa, los viajes, la necesidad de consulta o uso, los préstamos
  • se acumulan
  • se tiran
  • se rompen y son perentorios
  • parecen adquirir mayor valor para el propietario a medida que pasa el tiempo y menor valor para la venta
  • al comprar una prenda, se sabe que eso se desvalorizará, pero se compra de todas formas, sea porque responde a una necesidad de abrigo/protección o porque otorga un plus de goce
  • funcionan como “puertas que se abren o cierran”, ya que la ropa causa impresiones y los libros otorgan conocimiento, imaginación
  • cuando se compra un libro, se compra un “mundo simbólico” para tener a mano o para guardar. Al comprar una ropa, puede ser que esa ropa está asociada a una forma de pensar y hacer. La ropa tiene que ver con la constitución del registro imaginario, nodal para el ser humano (un tema lacaniano que me gustaría retomar)
  • ambos “hablan” de nosotras mismas, sin definirnos completamente
  • su significado es mutante
  • se dejan amar
  • no siempre se dejan dejar
  • a veces su significado se instala en nuestra mente y quedando guardado como recuerdo, se independiza del objeto físico
  • un libro puede “no estar en ninguna parte”, como los ebooks ; la ropa aún no pero la realidad virtual va en ese camino
  • ambos involucran al Cuerpo que tenemos de una forma x
  • puede generarse un uso compulsivo

 

Este último punto necesita una aclaración. No se trata que los “objetos de consumo sean adictivos” sino que la adicción es una forma humana de relacionarse con los objetos. Comprar compulsivamente, acumular estrepitosamente y, también, estar absolutamente alejada del mundo de los objetos, son marcas de un estado humano de insistencia. Formas de llenar el vacío que se traduce en un estilo “desorientado” de gastar el dinero (desorientado en relación a su deseo, no se sabe cómo ni en qué gastar).

 

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Eso no es de la naturaleza, sino de la cultura. Porque en la naturaleza prima lo errático y no el orden rígido, la insistencia ni el ensañamiento. En todo caso en la naturaleza hay ciclos, pero son procesos. El proceso del paso del tiempo sobre los objetos.

Si hay compulsión, en general lo que he observado es que obedece a presiones o pesos que vienen de otro lado. Desplazamiento, según llamó Freud a un mecanismo del inconciente que consiste en colocar el sentido sobre objetos o palabras insignificantes o que no tienen que ver con el verdadero motivo para ese sujeto.

cita de Clarice Lispector

Por una ley de compensación del psiquismo y al modo de Poe que hace dejar a un personaje la carta robada en el lugar menos sospechoso: a la vista de todos. Es interesante para este punto, investigar sobre la homeostasis del principio de placer. Las formas que encuentra nuestra cabeza para sostener un equilibrio.

Se tiende a pensar que las prácticas compulsivas deben prohibirse y limitarse. Yo creo que eso puede aplicar a situaciones límite, donde está en riesgo cierto la vida de las personas. Pero sino, el camino va por otro lado. Los caminos del inconciente son desvíos y de esa forma se pueden atrapar.

Esto no es algo arbitrario, sino cosas que observo y que ubico en una lectura.

Ya el hecho de hacer una lectura, saber dónde una está parada respecto de sus objetos y compartirla con otras mujeres, da una herramienta de empoderamiento, que es en gran parte una forma de auto-diseño en su cauce natural, sin forzamientos.

Estamos tan solas interiormente, que ligar algo que sale de nuestro interior (pensamientos, sentimientos) con otra mujer que también está sola, da esperanza y satisfacción. Esto lo han manifestado en los talleres, entrevistas y lo veo, siento en las reuniones de mujeres, donde seguimos el derrotero de los objetos de cada una.

Con respecto a los libros, además, está el tema del papel. Es claro que el libro es objeto de arte, ciencia, etc. y que es hermoso abrir un libro y olerlo por la mitad.  También que en el mundo se publican por año más de 2 millones doscientos mil libros. Y que desconocemos qué sucede con ellos después de que son comprados? Cuántas bibliotecas cerradas sobre sí mismas hay en las casas del mundo? Circulan los libros como podrían circular?

Y qué pasa con las cosas que se hacen en papel sin necesidad, sólo por costumbre burocrática? Cada vez que me llega una factura, pienso, para qué me mandan esto si lo voy a tirar? En el hipotético caso de que alguna vez tuviera que presentarlo en alguna parte, lo encontraré en el caos doméstico? Y si lo guardo, qué hacer con ese sentimiento impotente que aparece cada vez que veo la acumulación de recibos y facturas?

Con la ropa, sucede algo similar. La ropa se usa y pierde su valor de cambio. Excepto que, por ejemplo, la regalemos a otra mujer que al recibirla por primera vez sienta el entusiasmo de lo nuevo. Hay entonces renovación de uso.

A través de una economía del deseo -si somos cada vez más concientes acerca de qué queremos y hacia dónde vamos- podríamos ahorrarnos unos cuantos kilos de desechos. Y eso, claramente no va a detener la destrucción del mundo en su totalidad, pero generaría lugares más agradables para vivir, mujeres con más sonrisas, hombres con menos presiones, calles con menos olor a basura.

 

 

 

 

 

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I make a difference from image consulting because I connect your external image with the internal one. Clothes and Fashion is not just a superficial thing but this surface is related with your stories and wishes.

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