Los accesorios como parte fundamental del misterio femenino

En mi artículo anterior concluimos que el misterio es una de las estrategias femeninas para el deseo y que es muy importante distinguirlo de la histeria. https://lorenacroceri.com/2017/06/22/salir-de-la-inocencia-que-es-ser-mujer/ También venimos hablando de la imagen que no es “superficial” como se dice habitualmente sino que esa superficie está conectada con la profundidad de los deseos. Este es el punto en el que  me diferencio de la asesoría de imagen porque voy un paso más allá, conectando tu imagen exterior con la interna.

¿Para qué nos sirve conectar lo externo con lo interno?

La imagen muchas veces se nos adelanta en la manifestación de los deseos. No nos damos cuenta  qué dice nuestra imagen, pero no sólo en relación a cuestiones objetivas como las sensaciones que produce determinado color, sino mensajes subjetivos sobre nosotras mismas. Esto  lo podés comprobar al ver fotos viejas.  “Cómo me puse eso”, llegás a pensar y luego recordás la época de tu vida en que usabas esa prenda, cómo te sentías y qué buscabas.

Como si estuvieras frente a  un espejo cóncavo o convexo y no tuvieses las herramientas para interpretar la imagen. En realidad es un reconectar ya que procesos inconscientes represivos han disociado la imagen de los deseos.

Todas podemos encontrar en nuestros placares ropas que ya no usamos pero no sólo  porque están viejas o apelotonadas sino porque ha pasado de moda, de TU moda, tu modo de ver la vida. Esa ropa la usaba cuando…  Ese libro lo leí durante ese viaje… Y de esa forma los objetos están cargados de simbolismo, de una intriga para nosotras mismas. Si una ropa tiene el poder de permanecer en tu placard mas allá de su valor de uso, es que tiene un valor afectivo que va más allá del recuerdo.

¿Qué sucede con los accesorios?

Hubo una época de mi vida en la que yo dormía con un libro que se titulaba SEXO, LA ENCICLOPEDIA, entre las sábanas de mi cama. Estaba recién separada, en esos momentos de ruptura donde todo el mundo se da vuelta y el placard también. Recreo esta historia en Las Desviadas (performance).  Llamativamente, en ese momento usaba muchos accesorios, aros largos con ruido, cadenas, diversos colores y unos lentes de marco rojo, un color que no es el mío.

Los accesorios, como la palabra lo indica, implican un valor agregado, un complemento. Pero en ese momento, el accesorio era el todo. En la recarga y la cantidad, perdía la belleza. De la misma forma, yo no elegía a los hombres sino que la angustia por no encontrar al que me completaba, me hacía aceptar a cualquiera sin criterio específico. Con los accesorios intentaba tapar la angustia, una falta que yo ubicaba en la imagen pero que venía de otro lado. Tapando en realidad mostraba todo.

Quizás el arte culinario pueda ayudar a profundizar en esta cuestión. Los amantes de los sabores pueden dar cuenta de la atracción y lo interesante que puede ser un sabor agregado a un plato básico. Por ejemplo el arroz, algo tan simple y utilizado en tantas culturas. Pero no es lo mismo arroz con azafrán que el sushi. La cocina es una buena forma de aprender a generar combinaciones y nos demuestra cómo lo accesorio es fundamental si está bien usado.  Pero también es posible intentar enmascarar una comida en mal estado o sin sabor con una multiplicidad de especias que por separado son sabrosas pero juntas se pierden en la diversidad y que por otro lado no logran su función de encubrir acabadamente.

Pensemos en una situación más equilibrada, donde no haya un exceso de accesorios y tampoco una ausencia total, que es una especie de ascetismo acérrimo, “nada tengo, nada me falta”. Un sombrero bien puesto en un Outfit lo transforma y lo potencia, siempre  que se tenga en cuenta si es para día o para noche, el color, la textura y el tamaño del ala. Al producir estos efectos de ocultar y mostrar, diría que no importa sólo el sombrero sino cómo se lo lleva. Y por el sólo hecho de llevarlo, produce una intriga detectivesca.

Si responde a la integralidad del concepto, el detalle produce cambios estructurales. Un touch de acuerdo a lo que se pretenda lograr.

Leyendo tu accesorio podés conocerte más porque queremos vernos y sentirnos cada vez mejor y mantener ese bienestar a lo largo del tiempo. Por eso recomiendo a las mujeres que se metan en sus placeres y se den permiso para jugar, que sean intuitivas,  primero se disfracen y luego den un momento para analizar la situación. Hacer un brainstorming de la imagen, probando qué sensaciones o recuerdos producen distintos accesorios y al revés, dejar salir el impulso ciego hacia el accesorio que te llama. Por algo será ya que siempre estamos en ese juego como si fuera una banda de Moebius, donde se puede pasar del interior al exterior por la misma cinta, sin cortes. Lo secundario y lo primario se unen como el adentro y el afuera, el revés y el derecho de una tela.

Las carteras también son objetos misteriosos. Una mujer con una cartera interesante es una mujer que promete, no se sabe qué puede sacar de allí adentro ya que un bolso es esencialmente una superficie contenedora con una piel que de alguna manera insinúa el interior o la forma en que los objetos pueden estar allí dispuestos. Se guardan cosas insólitas en las carteras pero sobre todo guardan secretos para una misma incluso si se la lleva casi vacía, porque a veces una tiene recursos que desconoce. Además, una cartera pequeña puede ser más misteriosa que una grande.

Herramientas portátiles, desde un libro que se traslada no para leer sino como amuleto o el make up infalible para producir impresiones. Y cuando digo impresiones no me refiero sólo a la dirección hacia los otros, “quiero que vean mi sonrisa”, sino también en modo bidireccional, cómo repercute esa impresión en una misma.

Podés saber cuál es el color de labios que mejor te queda, de la misma forma que el médico receta vida sana y ejercicio, pero el tema es poder apropiarse de esa indicación de una forma personal, entenderla y sostenerla. Con el labial pasa lo mismo, ser consciente de la indicación, “te queda bien el morado”, porque ese morado está conectado no sólo con el color de tu piel sino con el lugar donde lo compraste o la persona que te lo regaló, las sensaciones que te produce, los labios que besaste o querés besar.

Apunto a que seas cada vez más consciente de tus deseos e historias conectadas a tu moda para que juntas leamos los mensajes que están ocultos en ellas, un camino desde el pasado hacia el futuro, una vida cada vez más disfrutable de una forma verdadera y sostenible en el tiempo.

El accesorio remite al falo, que es la imagen que la neurosis le da a todo lo que falta, lo que puede faltar, lo que se desea y se teme perder, incluso el fetichismo. El exceso de accesorios es como la cabeza de Medusa, la proliferación de cabezas como negación del corte. Así me veo yo en esa época de mi vida, llena de faltas o de agujeros que ningún accesorio podía tapar. Luego de hacer la Historia de Mi moda,  utilizo los accesorios para generar misterio y no para disimular. Más bien ellos vienen a mí y no sé adónde me van a llevar. Porque una mujer misteriosa es una fuente de erotismo. Y vos, ¿cómo te relacionas con los accesorios?

 

 

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I make a difference from image consulting because I connect your external image with the internal one. Clothes and Fashion is not just a superficial thing but this surface is related with your stories and wishes.

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